Por alguna razón estaba convencido de que ya había escrito sobre esta carrera y no había sido así. Lo primero de todo decir que la San Silvestre de Alcobendas no era ni de lejos la primera opción. Inicialmente pensé en la San Silvestre de las Rozas, pero se había agotado el plazo de inscripción, y luego la San Silvestre de Getafe, con la que ocurría lo mismo. Para la San Silvestre Vallecana, por supuesto, también era tarde. Así que de últimas tomé la decisión de correr esta San Silvestre de Alcobendas en su 4ª Edición, a la que me acompañaría nuevamente David Morales, y contaríamos con un nuevo compañero, mi gran amigo Andrés Colodrón. Un gran deportista que aunque reúne unas condiciones físicas muy superiores a las nuestras, tenía muchas ganas de finalizar el año haciendo algo de ejercicio junto a amigos.

La mañana se presentó algo más fria que en la Carrera Popular Villa de Aranjuez, pero fue mejorando según iba pasando el tiempo hasta el punto de que el día terminó bastante soleado. Como siempre me desperté y desayuné bien, aunque con los nervios y el sueño cambiado de las vacaciones no descansé lo suficiente. Fui a recoger primero a Andrés a su casa y luego a David a la estación de tren de Aranjuez, y nada más reunirnos les comenté que aún tenía mis dudas sobre si tomaría la salida, por la falta de sueño y que no me encontraba bien en general. Además había leido en internet que el recorrido de esta San Silvestre era muy duro, con mucho desnivel, y eso me desanimaba más.





